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En la actualidad, el estudio de las células madres es una de las áreas más fascinantes de la biología.
Investigaciones recientes acerca del comportamiento y funcionalidad de las células madres (stem cell o células troncales) permite comprender cómo se origina un organismo a partir de una única célula y cómo las células sanas reemplazan a las dañadas o enfermas en un individuo adulto. Estos importantes avances de la ciencia ha impulsado a los científicos a investigar la posibilidad de emplear terapias celulares para combatir ciertas enfermedades, lo que frecuentemente se menciona como “Medicina Regenerativa o Reparadora”.
Las células madres son aquellas células dotadas simultáneamente de la capacidad de auto-renovación (es decir producir más células madre) y de originar células hijas comprometidas en determinadas rutas de desarrollo, que se convertirán finalmente por diferenciación en tipos celulares especializados (neuronas, hepatocitos, células musculares cardíacas, células endoteliales, células pancreáticas, etc).
En la actualidad tanto en humanos como en animales, se conocen tres tipos de células madres: a) Células Madre Embrionarias, que proceden del embrión, b) Células Germinales Embrionarias obtenidas del tejido gonadal del feto, siendo ambas pluripotenciales y c) Células Madre de Adulto, que son multipotenciales, aunque los últimos resultados demuestran que poseen una capacidad mayor de la que originariamente se pensaba.
A pesar de que las células madre de adulto son multipotenciales, aún no se ha aislado ninguna población de ellas capaz de originar todos los tipos celulares del cuerpo. Sin embargo, lo que se ha observado es que algunas células madre de adulto poseen la capacidad de diferenciarse en varios tipos celulares especializados, que corresponden a tejidos diferentes a aquellos en los que reside normalmente, una propiedad que se conoce como plasticidad o trans-diferenciación. Así, se ha demostrado que células de médula ósea o de la sangre de cordón umbilical se diferencian en células nerviosas, células hepáticas y células musculares, tanto esqueléticas como cardíacas. También se ha conseguido cultivar células de grasa, hueso y cartílago a partir de células estromales de médula ósea o sangre de cordón umbilical. Muchos de estos trabajos científicos han sido diseñados en modelos animales y los resultados son promisorios.
Las células madres ofrecen la posibilidad de contar con una fuente renovable de células para enfermedades cuyo origen fisiológico ha sido perfectamente definido, y que resultan devastadoras en nuestra sociedad, incluyendo Parkinson, Alzheimer, diabetes, enfermedades cardíacas, lesiones de médula espinal, artritis reumatoide, fallo hepático, etc, mediante la producción de células sanas en el laboratorio y su posterior reemplazo en pacientes con enfermedades crónicas.
En el contexto actual de la investigación, se pretende obtener células madres que se mantengan como tales en cultivo en el laboratorio, y que bajo determinadas estímulos puedan conducir a poblaciones de células diferenciadas y especializadas.
En un futuro, se pretende regenerar diferentes tejidos a partir de células madres autólogas (propias), para uso propio con el objetivo de reemplazar tejidos dañados o enfermos, lo que se conoce como “Ingeniería de Tejidos”.
Las células de la sangre de cordón umbilical se obtienen luego del alumbramiento, el procedimiento de extracción es seguro y no provoca daños al recién nacido. Este material que habitualmente es desechado, una vez colectado, puede ser procesado en el laboratorio bajo estrictas normas de calidad y criopreservado en nitrógeno líquido para su posterior almacenamiento.
Se ha demostrado que las células de la sangre de cordón umbilical contienen células madres hematopoyéticas, es decir, células con capacidad de regenerar los componentes de la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas) y el sistema inmunológico así como también diferenciarse hacia los componentes de otros tejidos, órganos y vasos sanguíneos. Desde hace más de 15 años se han estado empleando dichas células para realizar el llamado Trasplante de Médula Osea, procedimiento que se denomina como tal, debido a que la médula ósea fue la primer fuente de células empleada. Con el Trasplante de las células provenientes de la sangre de cordón umbilical se ha realizado el tratamiento y conseguido la curación de muchas enfermedades tales como Leucemias Agudas, Leucemia Mieloide Crónica, déficit Inmunológicos Severos, Talasemias, Linfomas, Mielomas y otras enfermedades oncohematológicas.
Predecir con certeza las aplicaciones futuras de las células madres es imposible, particularmente si tenemos en cuenta el estadio inicial en el que se encuentra el estudio de la biología de las mismas.
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